NARCISO TORREALBA /
*“Nada ha vuelto al pueblo alemán
-hay que recordarlo una y otra vez-
tan amargado, tan odioso,
tan dispuesto a Hitler como la inflación”
Stefan Zweig…
Los expertos en economía, saben tanto del problema de la inflación, que para dar explicaciones tratando de atacar al proceso bolivariano por mampuesto, llegan al colmo de no nombrar al dólar por ninguna parte y entre más escudriñan el coroto para presentarse, como los verdaderos conocedores de un mal tan extendido en el mundo, como es la inflación, del cual se han referido destacados representantes y furiosos defensores del capitalismo salvaje, como fue Ronald Reagan, quien llegó a la presidencia de los Estados Unidos, después de haber salido de Hollywood, como un pésimo actor, tan parecido al Donald Trump; sin embargo, dejó una expresión el cual aclara un mal muy peligroso por todo el mundo, como una epidemia: “La inflación es tan violenta como un atracador, tan temible como una navajero y tan mortal como un asesino a sueldo”
Desde el mismo momento del triunfo del proceso bolivariano, los ataques se produjeron por las distintas vías y mecanismos, pero haciendo hincapié en la dolarización del país, el cual se sabía venia con su pareja la inflación sin ninguna medida y control y, entre los más destacados iniciadores de esa cadena con la soga en la mano para aplicarla a cada momento, se encuentra precisamente la premiada con el Nobel de la Paz y admiradora sin ninguna discusión de Donald Trump, la María Corina Machado, quien ha hecho, con su admirado mandatario una guía para ingresar al grupo de alabanza del capitalismo, y quien poco le importa las leyes de su propio país, y ella siguiendo el mismo patrón, ya que, en definitiva, se siente guapa y apoyada por todas las iniciativas de los bravucones imperialistas, quienes son capaces de cualquier cosa para robarse el petróleo, para satisfacer todas sus necesidades, el cual son bastantes y apremiantes.
El propio veneno, para no dejar florecer el árbol del proceso bolivariano, es precisamente el dólar, con su pareja la inflación por la disparidad cambiaria, ya que, ha convertido a Venezuela, en una casa de cambio, donde destaca la moneda estadounidense y todas las transacciones comerciales tienen que pasar por esa alcabala, el cual impone las condiciones; lamentablemente no hay otra alternativa en el horizonte próximo del mañana, porque aparecen y desaparecen iniciativas, pero, casi todas las van desbaratando los yanquis y sus pichones de pitiyanquis, y en la mayoría de las casos siguiendo las iniciativas del FMI. Pero lo más curioso y contradictorio, es que algunos analistas, ahora se estén apoyando en las opiniones y directrices de un organismo suficientemente conocido, como un “brazo armado” del capitalismo salvaje.
Actualmente con el urgente, necesario e impostergable pedimento de aumento de sueldos con justificada razón para la inmensa mayoría de la población activamente en el trabajo, porque parece una verdadera tortura seguir con unos pagos, que, apenas alcanzan para decir, que están trabajando, pero al recibirlos se evapora, como agua bajo un ardiente sol del mediodía. Todos los aumentos bajo la administración del comandante Chávez, y del presidente Nicolás Maduro, se fueron esfumando, a pesar, que el gobierno optó por la alternativa de la compensación a través de los bonos para paliar la guerra económica impuesta por las medidas arbitrarias, criminales implementadas por cuanto mandatario llegó a la Casa Blanca, buscando un estallido social para un cambio de gobierno, el cual en parte consiguieron de manera fugaz, en el 2002, con el golpe de estado contra el comandante Chávez.
Son tantas las declaraciones de voceros del FMI, en contra de los ancianos y por lógica de los trabajadores, que una señora de nombre, Christine Lagarde, le atribuyen la siguiente declaración: “Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo y ya.” Aún, cuando no hay ninguna prueba fehaciente contra esta exdirectora del organismo financiero, pero lo que, si es cierto, es que en el mismo año, el organismo lanzó una advertencia maquiavélica, el cual debemos tomar muy en cuenta de lo que son capaces los manejadores del poder económico en el mundo, ya que, todo lo hacen en función de los dólares y los trabajadores, que se jodan, cuando expresaron sin ningún tapujo: “Las implicaciones financieras potencialmente muy grandes del riesgo de longevidad; es decir, el riesgo de que la gente viva más de lo esperado» Ahora, alegremente dicen –según un leído articulista– que no hay ningún problema en el aumento de los sueldos, cuando todos sabemos el espiral que se produce con la inflación creados por los grandes empresarios, aduciendo cualquier argumento para justificar sus patrañas y defender sus capitales.
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